2 de la tarde, llevo toda la mañana haciéndole el quite a una vuelta pendiente, ir a resolver asuntos de una vida que ya no tenemos, "no duele pero emputa" (eso decía, mi hermano mientras me pasaba la mano por la cara), esto es algo así, no quiero ir, no quiero responder preguntas de gente chismosa pero alguien tiene que hacerlo.
Me entra la desesperación y "de repente no puedo respirar, necesito un poco de libertad" (esa canción me lleva a mi primer semestre en la universidad y mis viajes en bus escuchando vibra Bogotá), la vista por la ventana del cuarto me dice que va a llover y definitivamente prefiero salir a donde sea que quedarme encerrada al frente de un computador, conectada con un mundo que no ofrece mayor cosa.
kit básico de supervivencia para hoy: botas para la posible lluvia, capota para ocultar el despeluque sin estilo que llevo, sombrilla grande para la lluvia o para ahuyentar criminales, ipod, cámara, libro, hojas y algo con que escribir. ahhh y plata porque no puedo pagar un tinto con una sonrisa (o tal vez sí).
Trato de demorarme lo menos posible en la vuelta que no quería hacer, pero que nadie más podía hacer.
-¿y ahora qué?
-no sé, caminemos a transmilenio, a algún lugar nos tiene que llevar.
-¿y a quién llamamos?
-no sé, caminemos y si te desesperas conmigo llamas a alguien.
-ok ¿J23?
Mi conversación conmigo misma es interrumpida por un "Adiós Muñeca", ya no me molesta.
-Sí ve? usted tiene lo suyo.
-ese man le dice Adiós muñeca a todas.
-Ahhh pero mírese en el vidrio, usted tiene lo suyo.
-Sí, yo tengo lo mío.
Estación museo del oro, podría ir a la Luis Angel, hace meses que no voy. o podría caminar por la séptima y ahí vemos, como no tengo nada decidido me voy por donde hay más opciones...
-hace rato no salíamos
-lo sé, tenía un poco de miedo, a veces me sorprendes con arrebatos pendejos.
-lo sé, pero la pasabamos bien no?
-sí, aunque a la gente le parecía raro
-les parece raro porque no se soportan a ellos mismos.
-que triste eso, no?
-mucho.
Hay una "feria" de libros y discos viejos, por mirar no cobran y tal vez encuentre algo que valga la pena, quiero volver a leer como lo hacía antes, y tal vez encuentre algo que me motive aunque todo lo miro de reojo, de repente veo un libro de "elemento finitos"...
-tu no sabes que es eso!
-por eso, debería aprender, todo el mundo habla de eso
-todo el mundo?
-bueno no, pero sería cool decir que sé de "elementos finitos"
-a quién?
-no sé, a quien sea, puedo chicanear en algún lugar
-en dónde?
-Maricaaaaa, no joda!
Ahora la conversación se interrumpe por una llamada, suelto el libro y sigo caminando por la séptima mientras adelanto algo de cuaderno, echar chisme es una cosa muy buena (echar chisme con las personas indicadas) no sé cuanto llevamos hablando pero ya llegué al planetario, es lo bueno de tener la cáscara de teléfono que tengo, puedo contestarlo en cualquier parte y hablar tranquila por la calle (muy miserable el que se pegue de mi nokia 1100 que más cascado no puede estar), es momento de colgar, ella debe ir a cine y yo debo seguir caminando.
Cuando nos conocimos supimos que seríamos amigas, las circunstancias nos iban a obligar, las circunstancias dejaron de obligarnos y lo seguimos siendo, cada vez que puedo le agradezco a la vida por tenerla en mi vida.
-Mirá, el museo nacional, te acuerdas cuando íbamos a museos?
-sí, te acuerdas de nuestro cuadro favorito?
-el del bus, el que está cerca a unas escaleras en el museo Botero?
-Sí, ese! impresionante!
-vamos a entrar?
-estás hablando tu o yo?
-no sé, da igual.
-es verdad, pero son las 5!
-no tienes un plan mejor que intentarlo
-camine a ver.
Es usual que los museos estén llenos de extranjeros, nos encontramos en la entrada, luego en el guardarropa, en dos salas del primer piso, ya sé que me ve con curiosidad y el sabe que yo lo veo con curiosidad.
-¿cuántos años tendrá?
- yo le pongo 35
- aguanta, no?
- para qué?
- para que me invite a un tinto al salir de aquí.
-usted no puede ver una barba porque no se soporta.
-perdón.
Si fuera más descarada le habría dicho, pero no, solo me imaginaba una conversación con un tipo que me estaba encontrando por todo el museo y esperando encuentro adecuado para sonreirle, no llegó.
Salimos al tiempo, el bajó por la 29 y yo decidí bajar por la 30, fue lindo mientras duró. sigo mi camino por la séptima son las 6 y llego al parque nacional.
-¿te acuerdas de las placas mal puestas?
-sí, pero alguien me dijo que no, que estaban bien puestas.
-Antioquia, Amazonas
-y la n sí va antes de la m?
-no, están mal puestas.
-eso ya lo sabías.
-pero lo había olvidado.
son las 6:30 y debería invitarme a tomar algo, tengo un libro y un ipod que no he sacado, podría sentarme a terminar ese cuento que estoy leyendo hace como un mes, se llama "The Sound Machine" y me recuerda a Gloria Estefan y la Mayami Sound Machine, "conga" me recuerda a Luis Andrés, Luis Andrés viene en estos días, con él fuimos a esa discoteca del rodadero que es muy famosa, esa que tiene un ambiente romanticón y a la que quiero volver con un chico, me prometí que iría a Santa Marta antes de Mayo, tan bueno que debe ser escaparse con alguien a Santa Marta, Tan bueno que debe ser simplemente escaparse... Volvamos al cuento, volvamos a Plaza 39
-¿te acuerdas cuando venías a...?
-sí, sí me acuerdo, también me acuerdo de cuando salí corriendo de Chamois y terminé llorando en las escaleras.
-ese es un mal recuerdo.
-No por eso este es un mal lugar.
-recuerdas cuándo nos tomamos los 4 pisco sour y un Long Island?
-¿el día que terminamos corriendo bajo la lluvia a las 2 am por Teusaquillo?
-Sí, fue una buena noche.
-Sobretodo porque no tuvimos que pagar la cuenta.
Termino de leer el cuento y subo a baño, compruebo que mi despeluqué si tiene actitud y que merecía todas las miradas que me gané en la calle, es hora de devolverse, bajo a la 13 y camino hasta la 45.
-Caminamos mucho
-Sí, pero estuvo divertido
-deberíamos hacerlo más seguido, como antes
-me caes bien.
-tu también.
1 comentario:
Tan bueno lo caminable que es Bogotá y el montón de sitios chéveres que uno se encuentra por la séptima.
Hay un montón de cosas que dejé de hacer en Medellín el año pasado, creo que es hora de arrancar otra vez. Pa qué carga uno entonces siempre un libro en la cartera, pues.
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